Jueves, 19 Abril 2018
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Comandante Charqueño

Comandante Charqueño Destacado

Hispano recibe nombramiento como Comandante de Compañía de la Guardia Nacional de Oklahoma.

Una de las cosas que nos caracterizan como hispanos, es siempre tener cerca a nuestra familia en momentos importantes. Así lo fue el fin de semana pasado cuando la familia Charqueño llegó al Centro de Reserva de las Fuerzas Armadas en Mustang, Oklahoma. El motivo, presenciar la ceremonia que otorgaba el nombramiento como Comandante de la Compañía 205th Signal Company, 45th Fires Brigadede la Guardia Nacional de Oklahoma al Capitán Johnny Charqueño Leija, quien forma parte de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos desde hace 17 años.

Johnny Charqueño es nacido en esta ciudad de Oklahoma, hijo de Carmen Leija(fallecida) y Margarito Charqueño, quienes son oriundos de Coahuila, Villa de Zaragoza, San Luis Potosí, México y los cuales emigraron a este país en los 80’s.

Johnny asegura que el crecer aprendiendo sobre la cultura hispana lo hace sentirse orgulloso, ya que gracias a sus padres conoció valores como el respeto, la disciplina, y el siempre estar unidos en familia. Cosas que le han permitido cumplir sus metas.

“La verdad mi familia lo es todo para mí, creo que sin ellos no estaría en esta ceremonia de nombramiento. Somos más de 300 personas los que conformamos la familia Charqueño y ellos hacen que siempre me mantenga humilde a pesar de mis logros. Creo que en ocasiones hasta se les olvida que formo parte del ejército, algo que la verdad les agradezco, porque siempre es importante que uno recuerde sus raíces”, afirmó el Capitán.

El deseo de Johnny Charqueño por formar parte de las Fuerzas Armadas, se dio de sorpresa. Según comenta, se graduó de la escuela NW Classen en el año 99 y comenzó a trabajar. Estando en su trabajo un señor se acercó y le dijo que él tenía que hacer algo más por su vida, que tenía el potencial para lograr mejores cosas. “Cuando ese señor me aconsejó, me quedé pensando realmente en lo que quería hacer en mi vida. Recuerdo que fui a pagar un recibo de agua o gas y había una estación de reclutamiento y decidí entrar al ejército. Al comentarle a mi mamá, no lo podría creer, ya que ella no estaba muy de acuerdo que sus hijos fueran soldados, pero al final lo aceptó y siempre sentí su apoyo hasta el día que murió”, mencionó Johnny Charqueño.

Afganistán, Alaska, Virginia, Kentucky y recientemente la ayudad dada a los afectados por el huracán en Houston, Texas; son algunos de los lugares donde ha tenido misiones que realizar. Pero al preguntarle sobre cual ha sido su mayor sacrificio o lo más difícil que ha enfrentado, mencionó que el dejar a su esposa Tiffany y a sus hijos Jonathan, Jovanny y Maricruz. Estar en un campo de batalla y pasar un largo tiempo sin verlos, es sin duda su mayor sacrificio.

Además de su servicio en la Guardia Nacional de Oklahoma, el Capitán Johnny Charqueño trabaja en la Universidad de Oklahoma dando clases de ciencias militares y encargado del ingreso al programa de ROTC(Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva).

“Creo que la comunidad debe saber que nosotros los que estamos sirviendo a este país, necesitamos en ocasiones sentir el apoyo de nuestra familia o amigos. Quizás hay esposas, hijos, sobrinos que tienen un familiar sirviendo en el ejército y no necesariamente tienen que decirle gracias por lo que hace por este país, sino debe de demostrarle ese agradecimiento a través de hechos, como el tirar la basura, sacar buenas calificaciones, ayudar al cuidado de los niños. Esas cosas son las que nosotros valoramos mucho. Eso nos hace saber que tenemos el apoyo de nuestros seres queridos”, agregó.

Comandante de Compañía

Es el comandante de una unidad militar que generalmente consta de 100 a 250 soldados, a menudo organizados en tres o cuatro unidades más pequeñas llamadas pelotones. 


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    “Recuerdo que después de graduarme, comencé mis prácticas en el campo de medicina rural. Era mucha la necesidad que existía que cuando el paciente ingresaba, teníamos que decirle que esperara un poco para atenderlo, así que lo enviábamos a comprar medicamento para que no se agravara su situación. El problema que tenemos en cuanto a salud es mundial, especialmente en los países sub desarrollados. Es desesperante”, mencionó la doctora.

    Carmen Romo es originaria de la ciudad de Machala en Ecuador. Un lugar que ella misma describe con bellos paisajes, gran calidez humana, y un lugar donde se tiene que hacer mucho para que los sueños se cumplan. De su infancia la doctora Romo recuerda con gran alegría, las horas que pasaba junto a su padre y hermanos leyendo libros en un cuarto de su casa, el cual su padre convirtió en biblioteca.  

    “Teníamos un cuarto donde las cuatro paredes estaban llenas de libros, así que era una obligación semanal leer, ya que el fin de semana mi padre se reunía con nosotros para que le expresáramos un resúmen de lo que habíamos leído. Así que el hábito de la lectura fue algo que formó parte de mi infancia. Realmente fueron jornadas muy lindas y que recuerdo con gran amor”, compartió.

    Dieciocho años fue el tiempo que Carmen Romo, ejerció su profesión en su natal Ecuador. Posteriormente se muda a los Estados Unidos junto a su familia, donde asegura no fue nada fácil para ella, ya que tuvo que comenzar de nuevo y buscar oportunidades en el campo de la medicina.

    “De ser una persona que trabajaba 16 o 18 horas diarias y llegar a este país y pasar los primeros días encerrada en mi casa, fue un cambio muy difícil. A los 20 días de estar residiendo aquí, tuve un accidente vehicular y viví experiencias muy desagradables. Tiempo después tuve que tomar la decisión de continuar con mi profesión, así que contacté a un doctor que conocía gracias a mis participaciones en cursos internacionales. Le pedí que me diera la oportunidad de apoyar su trabajo, él aceptó y de esa manera llegué al hospital Integris”, señaló la doctora.  

    Carmen Romo comenzó en el Hospital Integris, sirviendo como voluntaria en el programa llamado Iniciativa Hispana, entre los años 2003-2004. Tiempo después los directivos de esta organización vieron la necesidad de crear una línea telefónica que atendiera a sus pacientes en el idioma español, así que la doctora Romo se hizo cargo de este desafío. Durante su trabajo en el programa, tuvo la oportunidad de conocer a la señora María Charqueño quien junto a un sub comité de la Cruz Roja iniciaron la Feria Hispana de Salud en 1988, así mismo tuvo la oportunidad de trabajar con la doctora María Aymat, quien continuó el trabajo de la señora Charqueño hasta el año 2012. Después de la muerte de la doctora María Aymat, la doctora Romo se hizo cargo de la Iniciativa Hispana de Integris y de seguir realizando la Feria Hispana de Salud.

    “Soy de las personas que piensan que todos los comienzos son difíciles y llenos de aprendizaje. El cambiar mi profesión fue un golpe muy duro inicialmente, después me di cuenta que todo era realmente una oportunidad de seguir creciendo y aprendiendo de otras situaciones en cuestión de salud. Pasé muchas cosas para llegar a donde estoy, conocí muchas personas que me han ayudado a mejorar cada día. Cuando uno tiene la capacidad de aprender inclusive de los problemas, al final del camino te sientes satisfecho, ya que todo lo que pasa en tu vida, son experiencias que te ayudan mas adelante”, aseguró la doctora Carmen Romo.  

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    La familia Tapia, son originarios de San Felipe, Guanajuato, México. Ellos llegaron a los Estados Unidos hace 30 años. Y aunque este país se ha convertido en una oportunidad para alcanzar sus sueños, también han tenido que lidiar con el dolor al perder a un ser querido.

    El Nacional de Oklahoma, tuvo la oportunidad de conversar con Ana Tapia, quien con gran tristeza, pero a su vez con amor, comparte como vivieron la muerte de su abuelo Emilio Tapia.

    “Mi abuelo Emilio era una buena persona, humilde, honesto; siempre sonriente, amoroso, apasionado por su familia y dedicado a su trabajo de mantenimiento en unos apartamentos de la ciudad de Oklahoma”, señaló Ana Tapia, quien es la nieta mayor del fallecido Emilio Tapia.

    “La relación con mi abuelo fue muy cercana, recuerdo los días que me llevaba a Kindergarten y los días que jugábamos en el parque. Nunca pensé que el perdiera la vida de una manera tan trágica”, mencionó la joven.

    Emilio Tapia perdió la vida durante el ataque terrorista al Edificio Federal Alfred P. Murrah. Él se encontraba en el primer piso, en las oficinas del Seguro Social. Junto al pastor Gilbert Martínez, quien también murió y que en ese momento acompañaba al señor Tapia, quien atendía una cita para sus beneficios de seguro social.

    “El primero de mi familia en saber del atentado fue mi papá que se encontraba trabajando esa mañana. Yo tenía 5 años de edad y recuerdo que ese día mis papás se fueron a sus labores cotidianas, y mi abuelo me dejó al cuidado de mi tío mientras él iba para su cita, de donde lamentablemente ya nunca volvió. No creo que exista un reloj mágico que marque el tiempo en el que uno sane emotivamente por completo. Este suceso marcó para siempre nuestras vidas pues nunca imaginamos que perderíamos para siempre un ser querido”, compartió Ana Tapia.

    Cada año autoridades locales y familias, se reúnen en el Oklahoma City National Memorial para honrar la memoria de todas las personas que murieron, producto del terrorismo. Para la familia Tapia, la fecha del 19 de abril no la llaman “Remembrance Ceremony” o Ceremonia de Recuerdo, para ellos es "Family Day".

    “Ese día mi familia está más unida que nunca. Mi abuelo, es y será un gran ejemplo para toda la familia. A través de su legado está mi trabajo y dedicación a mis sueños. Hoy en día soy graduada de la Universidad de Oklahoma con una Maestría. Mi abuelo dedicó su tiempo a llevarme a Kindergarten cada mañana, fue el motor en mi educación. Por eso cada día que despierto hago lo posible por ser mejor, porque se que el se sentiría muy orgulloso de nosotros. Su familia”, aseguró Ana.

    Este día Ana y su familia hacen tiempo, para ir y visitar la silla que lleva el nombre de su abuelo en el Oklahoma City National Memorial. Llevan flores y comparten un tiempo de recuerdos y palabras de ánimo entre ellos.

    “Mi mensaje para todas las personas que perdieron a un familiar ese día. Quiero decirles que guarden los mejores recuerdos de ellos. Recuerden su sonrisa, los momentos mas divertidos; ya que algún día estaremos con ellos nuevamente”, añadió Ana Tapia.

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