Viernes, 21 Septiembre 2018
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Rostros del olvido, un grito contra feminicidios, la herida abierta de México
Rita Reséndiz y sus compañeras alfareras trabajaban en su taller cuando escucharon en la radio una historia que las estremeció: la de una madre que no podía recuperar el cuerpo de su hija asesinada. Desde entonces, las artesanas elaboran sus rostros contra los feminicidios, la “herida abierta” de México.
Elaboradas con barro a tamaño real, las piezas creadas por el grupo Mujeres Alfareras de Tláhuac son un grito de dolor, de impacto, de sorpresa, de impotencia y de rabia.
Cada uno de estos 270 rostros femeninos que reciben el nombre de “Rostros del olvido”- es una historia. Unos tienen los ojos abiertos y otros cerrados; uno tiene un ojo morado, otro arañazos en la nariz, otro un corte profundo y sangrante en la mejilla.
“Queríamos que expresaran lo que una mujer en ese momento puede estar sintiendo y pensando en sus últimos momentos, cuando injustamente le están quitando la vida y de manera violenta, además”, afirma Reséndiz, fundadora del grupo, en su taller del sur de la Ciudad de México. La artesana señala dos de las obras que más la conmueven. En la primera, el rostro tiene los labios pintados de azul y los ojos marrones abiertos, desde los cuales se deslizan dos lágrimas alargadas; su expresión de “enorme tristeza” refleja el pesar de una mujer que a su muerte dejó tres hijos huérfanos.
En el rostro de al lado, una mujer bañada en lágrimas se resiste a cerrar los ojos: “Ella siente mucho dolor, y a la vez mucha rabia de que le esté pasando eso”, explica.
Después de desmoldar una de las piezas de barro y pulirla, la alfarera remueve brevemente la pintura y con un pincel comienza a dar vida al nuevo rostro, empezando por las cejas. Todas las obras están hechas con el mismo molde, para el que se utilizó la cara de Reséndiz. Ahora, el grupo quiere hacer moldes nuevos teniendo como modelo a otras artesanas, porque la violencia golpea a mujeres de todas las edades. Mientras pinta, la alfarera comenta una de sus últimas lecturas, “Huesos en el desierto”, del periodista Sergio González Rodríguez, sobre los feminicidios en Ciudad Juárez. Precisamente, el drama de esta ciudad norteña fue el germen del proyecto.
Reséndiz recuerda que en 2002, cuando escucharon en la radio la historia que les movió para iniciar su proyecto -un relato “desgarrador y muy doloroso”-, eran momentos en los que “se estaban abriendo espacios” para que se escucharan testimonios relacionados con las víctimas de los feminicidios en esa ciudad fronteriza con Estados Unidos. Las alfareras han llevado sus creaciones a museos y casas de la cultura, y posteriormente a lugares más abiertos como espacios públicos y universidades.
Lo que quieren es crear “consciencia” del problema entre las jóvenes: “Que sepan que deben estar atentas en su diario vivir (...), y por qué no decirlo, alertas, ya es válido eso”, comenta. “Por desgracia estamos en un país donde se supone que no hay guerra, se supone que no hay una razón y que no debería haber tantos feminicidios; tantos asesinatos ya en sí, pero los feminicidios es un tema aparte”, clama Reséndiz. La historia de los rostros nació con dolor, pero después de tantos años sin que se dé ninguna respuesta queda la impotencia y el enojo. “Es la herida abierta que tenemos”, resume la artesana, quien no acaba de comprender por qué el devastador panorama que vive el país -a diario en México son asesinadas siete mujeres, según cifras oficiales - no despierta más indignación social. Menciona el caso de la activista Marisela Escobedo, asesinada en 2010 cuando se manifestaba ante el Palacio de Gobierno de Chihuahua; también una reciente protesta de madres de desaparecidos frente a la Secretaría de Gobernación en la capital, que pocas  personas respaldaron.
“No entiendo por qué ese enojo no puede ser socialmente mayor, no lo entiendo”, dice la artesana.

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  • Pequeño superhéroe

    Alexander Flores de cuatro años de edad, salva la vida de su madre.

    La hermosa y contagiosa sonrisa del pequeño Alexander Flores, enmarca la inocencia, ternura y el cariño por su familia. Para él no hay momento que sea más valioso que el estar compartiendo con sus seres amados. Este jovencito de tan solo cuatro años, logró algo que dejará marcada para siempre, la vida de su madre Laura Godínez, su padre Nicolás Flores y su hermano mayor Nicolás.

    El 31 de agosto cerca de las 3:00 de la madrugada, Alexander dormía junto a su mamá, de repente algo hizo que el pequeño despertara y comenzara a hablarle, lamentablemente la señora Laura Godínez no pudo reaccionar, ya que padece de diabetes tipo uno y estaba teniendo una recaída debido a esa enfermedad. Al observar que su madre no despertaba, Alexander fue en búsqueda de su padre, quien se encontraba en la otra recámara con su hijo mayor. “Papi, mami won't wake up(no despierta)”, expresó el menor.

    “La verdad que fue algo inesperado. Cuando escuché a mi hijo, corrí de inmediato a la recámara donde se encontraba mi esposa y traté de buscar algo que la pudiera despertar, pero los nervios y la ansiedad eran demasiados, así que lo único que pude hacer, es llamar a emergencias, quienes llegaron en menos de tres minutos y estabilizaron a mi esposa”, señaló don Nicolás Flores, agradecido que esta situación no pasó a mayores.

    “Yo sentía como mi hijo tocaba mi cara y me decía gritando si estaba bien. Mi esposo comenta que le dijo que hablara al 911, ya que a él le fascinan los bomberos, policías y todo eso, por esa razón él sabe a donde llamar en caso de una emergencia. Creo que si no hubiera sido porque mi hijo se dio cuenta de lo que me pasaba, quizás estaría muerta”, dijo entre lágrimas la señora Laura, al recordar lo sucedido.

    Alexander Flores, es un niño muy simpático, sociable, inteligente y amoroso. Él asiste a la escuela Rockwood Elementary, y asegura que cuando sea grande le gustaría ser bombero o policía, porque ayudan a las personas.

    El día 17 de septiembre el pequeño Alexander, recibió una sorpresa por parte de su escuela, el departamento de escuelas públicas y el departamento de bomberos. Durante ese día se realizó una pequeña ceremonia de reconocimientos a algunos alumnos y además se reconoció frente a todos, el valor que Alexander tuvo al ver a su madre enferma. El departamento de bomberos agradeció su valiente gesto con un regalo y una medalla muy especial llamada “Challenge Coin”, presentada por su sobresaliente servicio. Así mismo Alexander, sus compañeros de clase y su hermano Nicolás, tuvieron la oportunidad de conocer el camión de bomberos.

    “Nos sentimos muy agradecidos con las escuelas públicas de Oklahoma y el departamento de bomberos por darle el reconocimiento a mi hijo. También quiero dar un agradecimiento especial al sargento Miguel Baez, ya que él, fue fundamental para que esto sucediera y obviamente a Dios, quien todavía nos tiene unidos como familia”, compartió el señor Nicolás Flores.

    Al preguntarles el porqué creen que es importante reconocer a los niños que hacen algún tipo de labor social o logran marcar la vida de otras personas. Los padres de Alexander expresaron: “Creo que a todos los niños que hacen algún tipo de acto heroico, merecen ser reconocidos, son cosas que ellos nunca olvidarán y eso hace que sigan creciendo y el día de mañana sean buenas personas que ayudarán a su comunidad”.

  • Poder Femenino

    A pesar de las adversidades logra terminar su carrera de técnico mecánico en aviación.

    Aquellos trabajos que en un tiempo atrás solo eran para hombres, hoy ya no lo son y para muestra de ello, es la historia de la señora Shirley Z. Meek, originaria de Bogotá, Colombia, y quien recientemente se graduó de técnico mecánico en aviación, en la escuela Metro Technology Center.
     
    Shirley emigró a los Estados Unidos hace 23 años, pero lleva tan solo 3 años residiendo en el estado de Oklahoma. El haber logrado graduarse como técnico mecánico de aviación es un sueño cumplido. Asegura que al principio quería terminar la carrera de ingeniería en ciencias, la cual comenzó hace algunos años, pero las ocupaciones y algunas situaciones lo impidieron, así que solo estudió dos años de carrera, pero logró obtener un bachillerato en consejería clínica.  
     
    “Fueron 18 meses intensos, llenos de obstáculos, pero al final lo logré. Me llamó la atención la carrera porque siempre tenía en mente terminar mis estudios de ingeniería, pero nunca pude. Este programa me dio la oportunidad de estar en el lugar donde siempre había querido. Cerca de aviones y poder innovar. Además que me gusta mucho la mecánica. Arreglar todo, me fascina.”, señaló emocionada la recién graduada de Metro Technology Centers.
     
    Shirley Z. Meek, es casada,  madre de 5 hijos y durante su tiempo estudiando tuvo que trabajar, algo que hizo todavía más complicada la carrera. Afirma que, cuando ingresó a las clases eran aproximadamente 35 alumnos y que nada más se graduaron 12 estudiantes y solo ella como mujer.

    “Tenía el tiempo reducido, fue difícil, ya que había días que solo dormía cuatro horas. Cuando escuché mi nombre durante la ceremonia de graduación, me sentí muy contenta ,porque los sacrificios dieron su fruto. Sobretodo por mis hijos, porque a la vez estoy dando un ejemplo de superación. A través de mi logro, mirarán que todo es posible si tienes  disciplina”, mencionó conmovida al ver a sus hijos felices de que ella haya logrado graduarse.

    Shirley Z. Meek, dice que entre sus planes, desea sacar su licencia como piloto de aviones y obviamente encontrar pronto un trabajo, donde pueda demostrar todo lo que aprendió.

    “En la vida enfrentaremos muchas adversidades, especialmente si eligen estudiar alguna carrera como ésta, o donde se cree muchas veces que solo los hombres pueden dedicarse a ciertas profesiones. Como mujer todavía te enfrentarás al machismo, pero no debes darte por vencida, debes seguir enfocada en tus metas y pensar en tu familia, hijos y en lo que lograrás al terminar”, finalizó la señora Shirley Z. Meek.

  • ¡El deporte más hermoso del mundo!

    El fútbol no solo es considerado uno de los deportes más populares en el planeta, también es uno de los deportes que más une a las personas sin importar la raza, estatus o discapacidad.

    Lisa Miley, maestra de educación especial, y ex entrenadora de fútbol en categorías menores, es la directora de este admirable y maravilloso programa. Su pasión por el fútbol no solo la ha llevado a disfrutar de este deporte, sino también devolver a la comunidad con su experiencia.

    “Amo el fútbol, jugué desde muy pequeña y también cuando asistí a la Universidad de Oklahoma. Desde ese entonces siempre me ha encantado”, comentó Lisa.

    Lisa quien fue entrenadora por años del Club de Fútbol de Edmond, fue en aquel tiempo ofrecida para ser entrenadora de fútbol para niños especiales. Esta propuesta significaba para Lisa la oportunidad de dar algo importante a la comunidad.

    “Lo hice al principio por un tiempo y estaba muy feliz en hacerlo, pero sin embargo sentí que no recibía el apoyo necesario y tuve que parar. Luego mas tarde, los organizadores me volvieron a preguntar y les dije que SI, pero siempre y cuando recibiera el sustento que los niños necesitan”, expresó Lisa quien además asegura que este tipo de programa toma mucho esfuerzo y dedicación. El programa de Top Soccer bajo la dirección de Lisa ya lleva 8 años.

    El programa Top Soccer ha permitido a los niños tener una experiencia distinta y con mucha diversión a pesar de las distintas condiciones que estos padecen. Algunos de estos chiquillos poseen autismo, síndrome de Down, o alguna discapacidad física. Para Lisa, el éxito del programa se debe al modelo implementado, el cual consiste en incluir a personas de las distintas comunidades para que entrenen a los niños.

    “En vez de tener a los padres entrenando a sus hijos, nuestro modelo se basa en tener voluntarios que sirvan de entrenadores, esto les permite a los familiares presenciar y disfrutar de sus hijos al practicar”, comentó Lisa quien con su experiencia en educación especial, orienta a los entrenadores como se debe tratar a niños con estas necesidades.

    Rose Trigg, madre de Joseph de 12 años quien padece de autismo, se incorporó al programa la pasada primavera, y para ella ha sido una experiencia muy bonita con tan solo poder ver a su hijo aprender cosas de fútbol cada domingo y la disciplina que el mismo Joseph ha desarrollado.

    “Vi a Joseph hacer cosas que él no solía hacer, como correr con la pelota, patearla, él le ponía mucho esfuerzo, y verdaderamente era impresionante y emocionante, ya que eran cosas que no hacia en casa”, expresó Rose muy emocionada der ver como Joseph mejoró no solo en Top Soccer sino también en sus terapias.

    Para Rose que, existan este tipo de programas que ayuden a su hijo y a otros, son muy importantes dentro de una comunidad.

    “Yo pienso que este programa es genial, no solo para Joseph, pero para todos aquellos niños de la comunidad… por lo general a veces los niños se sienten que no son parte de un grupo, o aceptados, inclusive hasta los niños que no tienen discapacidades. El poder estar en lugar donde los niños son aceptados, son parte de un grupo, estimulados, y en donde su espíritu y alma se están llenando de cosas alegres. Es una oportunidad maravillosa”, aseguró Rose.

    Para registrarse como entrenador de estos chiquillos y ser parte de esta gran organización Top Soccer en Edmond, usted puede ingresar a www.gotsport.com y llenar el formulario de verificación de antecedentes o contactar a Lisa Miley a través del correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

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