|
Bajar de peso y sin mayor esfuerzo se ha convertido en una moda fatal. La muerte de varias modelos consideradas “famosas”, conmovió al mundo y a la industria de la moda, que inclusive llegó a poner reglas de peso mínimo para frenar la obsesión por la delgadez.
Pero, al parecer, esa moda estaría de vuelta. Los casos de anorexia y bulimia van en aumento también en el Ecuador. Aunque no hay cifras oficiales sobre el tema, es cada vez mayor el número de personas que acuden por ayuda profesional y puede ser el indicativo de que hay un problema social en desarrollo, pues no todos están relacionados con el modelaje, sino con trastornos de la conducta alimenticia, provocados por diversas causas; no se han determinado las mismas, pero estudiosos señalan factores genéticos, psicológicos, biológicos, influencias familiares y socioculturales.
La situación antes mencionada, exige un trabajo conjunto de padres, educadores y amigos, enfocando la belleza desde otro punto de vista, y no siendo cómplices de que la moda coquetee con la belleza.
Abrir las páginas de una revista, y encontrarse con una modelo bellísima con un cuerpo perfecto no es ninguna novedad; sobre todo, cuando de ese cuerpo cuelgan prendas de ensueño, diseñadas por algún gran modisto, que ayudan a darle volumen, forma, y contribuyen a que el resto de mortales la observen con envidia. Lo que no es tan común, es ver a esas mismas modelos, enseñando su cuerpo sin la ayuda de esa ropa divina, con la que se trata de crear tendencias en las revistas dedicadas a la mujer.
La preocupación por la belleza corporal, se ha transformado en una obsesión en el mundo, moviliza una industria de millones de dólares e interesa por igual a todas las clases sociales: ahora el sueño de ser una Barbie, parece estar al alcance de un alto porcentaje de mujeres, gracias al bisturí, las dietas y la gimnasia..
En ninguna época se ha visto completamente explotada con fines comerciales cada una de las partes del cuerpo de la mujer, y me es difícil comprender cómo se ha sometido tan dulcemente a la explotación de su anatomía.
Existen rostros hermosos hechos por el polvo y el colorete; pero existen otros más bellos, por la fuerza del pensamiento. La belleza o la fealdad de una persona también deben ser consideradas de acuerdo a sus actos y a su diario proceder.
En estos tiempos de globalización, convertido el ser humano en números y estadísticas económicas, es difícil trazar una línea que separe lo bello de los feo, lo necesario de los superfluo, únicamente nuestros espíritus pueden comprender la belleza, vivir y crecer con ella. La belleza impregna nuestra alma y somos incapaces de describirla con palabras.
Cuánto tenemos que aprender los seres humanos de la naturaleza y aún del reino animal, para calmar nuestras angustias, frustraciones y vanidad. “Cree en la divinidad de la belleza, que es el comienzo de tu adoración de la vida y la fuente de tu hambre de felicidad” (Khalil Gibrán).
Creo que la belleza no está en el rostro, o en un cuerpo escultural, sino es una armonía entre la alegría y la tristeza que comienza en nuestro corazón y acaba fuera del alcance de nuestra imaginación.
|